15 de agosto de 2007

Sr. Ronald Henkoff
Director
Bloomberg Markets
731 Lexington Avenue
Floor 4E
Nueva York, NY 10022

Estimado Sr. Henkoff:

Le escribo para expresar mi seria preocupación acerca del artículo de portada de Bloomberg Markets, septiembre de 2007, titulado The Insurance Hoax. El artículo se basa en una premisa errónea que el autor intenta sustentar con el uso de hechos selectivos o erróneos. Dada la larga historia de cooperación creíble de mi organización con los periodistas de Bloomberg, la naturaleza malintencionada de esta historia es escandalosa. En nombre de las compañías miembros del Insurance Information Institute, mencionadas en el artículo, me gustaría organizar una reunión personal entre usted, un representante de cada empresa y quien suscribe. Además de la reunión con usted, buscamos corrección, retractación y disculpas.

Con respecto al reciente artículo escrito por David Dietz y Darrell Preston, encuentro desconcertante que una sofisticada revista orientada a los negocios, parte de uno de los nombres más respetados en los servicios de información de negocios, elija publicar una historia tan sesgada, inexacta e intelectualmente pobre. Este artículo llama a preguntarse sobre la reputación de Bloomberg de brindar información objetiva basada en hechos. Además, debido a que anteriormente han aparecido tramas prácticamente idénticas en otros medios y al menos en un libro, el hecho de que su artículo es presentado como periodismo e investigación original por parte de sus periodistas, genera preguntas acerca de los estándares periodísticos y de supervisión de la dirección de Bloomberg.

La información, la investigación e incluso la originalidad del artículo de Dietz y Preston son altamente sospechosos. Como director de Bloomberg Markets debería preocuparle seriamente que en un número de puntos detallados a continuación, sus "hechos", cálculos, afirmaciones y, en consecuencia, sus conclusiones son completamente erróneas. Pero el problema más grave del artículo es la información errónea que difunde.

El artículo deja a nuestros clientes con la falsa impresión de que las aseguradoras buscan rutinariamente evitar cumplir sus obligaciones para con ellos en el momento en que más lo necesitan. Dichas falsedades, completamente sin hechos que lo corroboren, no sólo perjudican al público y a sus lectores, sino que son un insulto para los millones de empleados de la industria del seguro que trabajan duro todos los días para ayudar a las personas a recuperarse de los desastres, donde sea y cuando sea que ocurran.

A continuación, resalto algunos de los problemas claves de su historia, comenzando con el título.

Anécdota y aseveraciones no fundamentadas ofrecidas como hechos
El título mismo de su historia The Insurance Hoax (El engaño del seguro), establece el tono para todo el artículo, lo que llama a cuestionarse sobre la premisa misma de los seguros y los describe como un esquema elaborado para engañar y estafar. Nunca se menciona en su historia el hecho de que las aseguradoras de propiedades y accidentes pagan anualmente cientos de miles de millones de dólares en diez millones de reclamos. Cientos de millones de reclamos y billones de dólares se han pagado con justicia y prontitud durante los 15 años, más o menos, abarcados por su artículo.

Su artículo se dedica en poco tiempo a hacer el salto espectacular de la anécdota a la supuesta práctica de la industria. Efectivamente, los dos párrafos principales del artículo incluyen una discusión de precisamente una persona que realiza el reclamo, los Tunnells, la cual antes del tercer párrafo se transforma en la aseveración completamente sin fundamento de que las aseguradoras "…routinely pay less than what policies promise.” ("rutinariamente pagan menos de lo que la póliza promete"). El error de esta inequívocamente falsa afirmación se agrava en la siguiente oración (también incorrecta): "Las aseguradoras por lo general pagan 30-60 por ciento del costo de reconstrucción de una vivienda dañada—aún cuando los proveedores del servicio aseguran a los propietarios de viviendas que están completamente cubiertos…" Este tipo de salto de la anécdota a la excesiva generalización, a la distorsión de los hechos, ocurre en varias oportunidades a lo largo del texto.


Uso selectivo y omisión de información
En muchas ocasiones, su artículo hace un uso selectivo de la información o la omite para respaldar sus conclusiones aparentemente predeterminadas. Por ejemplo, en varias ocasiones su artículo compara las cifras financieras como las de 1994 o 1996 con las de 2006 y convenientemente omite toda referencia a los tres años record de pérdidas por catástrofes entre los años 2001, 2004 y 2005 (ver pag. 37). En consecuencia, su artículo no menciona los $81 mil millones en pédidas por los huracanes que las aseguradoras pagaron a 5.5 de titulares de pólizas en las temporadas records de huracanes de 2004 y 2005 o el extraordinario desempeño de las aseguradoras como consecuencia de los ataques terroristas del 9/11, los cuales produjeron $32 mil millones de pérdidas aseguradas.

Aunque algo de atención razonable se pone en el año 2006, en cuanto es el año más reciente sobre el que hay información disponible, el negocio de los seguros es altamente volátil y cíclico. Esto significa que un análisis adecuado requiere de una evaluación detallada de los datos por un periodo de tiempo extendido. Escoger a gusto un año como 2006, que representa un pico cíclico en el desempeño de la industria, a la vez que se ignoran años como 2001, 2004 y 2005 es, en el mejor de los casos, mayor evidencia del sesgo deliberado en su artículo y, en el peor, representa una profunda falta de conocimiento acerca de una industria que los autores pretenden entender en profundidad. Cegados por el sesgo o la ignorancia, los autores parecen olvidarse de un punto muy obvio: que es imperativo para las aseguradoras obtener ganancias saludables en años como 2006 para acumular los recursos financieros necesarios para pagar las pérdidas en años como 2001, 2004 y 2005.

Errores en los hechos
El descarado sesgo de Bloomberg Markets es una injusticia para sus lectores al proporcionarles información imprecisa acerca de una de las industrias más importantes del mundo. Los errores en los hechos que comenten en la historia, se reflejan negativamente en su revista y en la organización Bloomberg en su totalidad. A continuación se encuentran varios ejemplos:

Página 38: aparentemente, la aritmética no es el fuerte de los autores. Primero, ustedes afirman que en 2006 las empresas aseguradoras pagaron 55 por ciento de los $435.8 mil millones en primas recolectadas y atribuyen esas cifras a datos obtenidos del Insurance Information Institute. El porcentaje correcto es 65 por ciento. Usted podrá ver en el enlace de abajo los $435.8 mil millones en primas a la que se refieren los autores en la primer línea, en el cuadro, al final de la reseña. La segunda línea muestra las “Pérdidas incurridas” de $283.7 mil millones. Si se divide $283.7 por $435.8, el resultado es 65.1 por ciento y no 55 por ciento como afirman los autores. Si se incluyen los gastos generales de $117.5 mil millones, entonces el índice se eleva a 92 por ciento. Este flagrante error significa que una de sus principales acusaciones —que " el pago de reclamos de toda la industria de seguros de propiedad y accidentes ha disminuido en la última década"—es completamente errónea y sólo producto de sus propios errores aritméticos. Seguidamente, los autores comparan la cifra del año 2006 con un índice de pagos del 64 por ciento en 1996. Las cifras correctas en realidad indican que el índice de pagos de reclamos aumentó en 2006 con respecto a 1996—precisamente la conclusión opuesta a la que llegaron los autores.

ENLACE:http://www.iii.org/media/industry/financials/2006yearend/

Página 38: Para reforzar la observación acerca de la pobreza de conocimientos aritméticos cuando este texto fue escrito y (presumiblemente) editado y cotejado con los hechos, es la afirmación de que " La industria aumentó las ganancias en un promedio anual de 46 por ciento desde 1994." Esta afirmación también es incorrecta en cuanto a los hechos. Los ingresos netos de la industria después de los impuestos (ganancia) en 1994 fueron de $10.87 mil millones. En el 2006 los ingresos netos fueron de un total de $63.695 mil millones (ver el enlace anterior). La tasa anual compuesta de crecimiento en las ganancias durante este periodo es del 15.9 por ciento, apenas un tercio de la cifra que Bloomberg afirmó. Es un misterio para mí saber cómo pudieron los autores alejarse tanto. Si la tasa de crecimiento de 46 por ciento fuese verdadera, las ganancias en 2006 habrían excedido $1 billón, dadas las ganancias iniciales en 1994 de $10.87 mil millones. Teniendo en cuenta que las primas totales de la industria fueron de $435.8 mil millones ese año, ganancias de tal magnitud son obviamente imposibles de alcanzar. Claramente, la afirmación del crecimiento anual promedio de un 46 por ciento en ganancias durante un periodo de 12 años tendría que haber hecho sonar las alarmas de sus directores. Volviendo a la cifra real de ingresos netos de $63.695 mil millones, un índice de crecimiento anual promedio del 46 por ciento implica que las ganancias en 1994 fueron solamente $679 (en lugar de la cifra real de $10.87 mil millones). Aparentemente, nadie en Bloomberg pareció creer que verificar los cálculos de los autores valía la pena, aunque dichos cálculos forman la base de los argumentos que respaldan la historia.

  • Página 43: Incorrectamente ustedes afirman que el huracán Katrina dejó un saldo de 16,000 muertos. Ese número es absolutamente inexacto. El número real es 1,833 muertes, un 89 por ciento menos del número aducido por Bloomberg.
    (Ver http://www.wunderground.com/hurricane/at2005.asp).

  • Página 50: Incorrectamente ustedes insinúan que los estados no tienen poder de demanda sobre las compañías de seguros y también de manera incorrecta afirman que el gobierno federal no tiene autoridad de supervisión, lo que deja a los lectores con la falsa impresión de que las aseguradoras operan en un vacío regulatorio y son libres de hacer lo que les plazca. La realidad es que las aseguradoras de propiedad y accidentes están entre las industrias más rigurosamente reguladas de los Estados Unidos. De hecho, los estados individuales tienen poder de demanda sobre las aseguradoras y los departamentos de seguro pueden imponer multas y sanciones administrativas. Las aseguradoras también están sujetas a la supervisión federal en una amplia variedad de áreas, incluyendo el antimonopolio.

  • Página 52: El artículo completo está dedicado a las cuestiones de seguros de propiedad y accidentes, pero después mencionan $98 millones en gastos de cabildeo en el 2006. Esta cifra incluye las actividades de cabildeo de las aseguradoras de salud y de vida, ambos segmentos mucho más grandes que los de propiedad y accidentes. Por lo tanto su artículo proporciona información errónea y exagerada ya que incluye de manera inexacta las actividades de cabildeo que no están relacionadas con las de actividades que conforman el tema de su artículo.

  • Página 52: Su aseveración de que el programa federal de seguros contra inundaciones " …ayudó a la industria del seguro a aumentar las ganancias en un 25 por ciento en 2005" es inequívocamente errónea. El desempeño de la industria privada de seguro es, y siempre ha sido, completamente independiente de las finanzas y exposiciones de los programas federales contra inundaciones. Ya sea que el programa contra inundaciones pague $0 o $100 mil millones en reclamos, no tiene impacto en las aseguradoras. Desde 1968, el Programa Nacional de Seguros contra Inundaciones (NFIP, por sus siglas en inglés) ha ofrecido cobertura subsidiada de seguro contra inundaciones a las personas que viven en áreas propensas a inundaciones. Este no es un mercado en el que las aseguradoras alguna vez participaron, y en consecuencia, las aseguradoras nunca han cobrado un centavo en primas para pérdidas relacionadas con inundaciones. Cómo hicieron los autores para atribuir un aumento del 25 por ciento en ganancias al programa federal de seguro, por el cual las aseguradoras privadas no cobran primas, está más allá de mi entendimiento, aparte de la posibilidad de que los autores simplemente no entiendan cómo funciona el programa federal de seguro contra inundaciones.

Los burdos errores detallados anteriormente son muy perjudiciales para la premisa de la historia, que las aseguradoras rutinariamente pagan sólo una fracción del valor real de un reclamo. No sólo esta declaración es errónea, sino que los hechos que supuestamente la prueban son incorrectos. Bloomberg, para ser honestos, debería avergonzarse de tener su buen nombre y su buena reputación asociados con este artículo de baja calidad. Queda claro que el único "engaño" perpetrado aquí es la repetida tergiversación de la verdad en todo el artículo, cuya mayor parte se basa en aseveraciones sin sustento, anécdotas y cálculos llenos de errores.

Creemos que la ciega acusación del artículo de Bloomberg Markets para toda una industria, tiene fallas funestas y está cargada de errores en los hechos, que perjudican a sus lectores y la reputación de la organización Bloomberg. Es apropiado organizar una reunión en persona entre usted, las empresas miembro del Insurance Information Institute mencionadas en el artículo, y quien le escribe, en un futuro muy cercano. También nos gustaría que remita nuestra preocupación al ombudsman de la revista o al defensor del lector. En caso de no contar con esta persona, deberíamos buscar en cojunto el análisis de un tercero imparcial. Sírvase a contactarme lo antes posible para hacer los preparativos con nuestros miembros para reunirnos con usted y su equipo y discutir de manera honesta y constructiva acerca de las acusaciones sin pruebas realizadas en su revista.

Si tiene otras preguntas o comentarios, siéntase libre de llamarme al 212-346-5520 o de enviarme un email a: bobh@iii.org.

Atentamente

Robert P. Hartwig, Ph.D., CPCU
Presidente
Insurance Information Institute


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